Alejandra y Pedro, en Segovia 

Alejandra y Pedro eran dos niños que vivían en la ciudad de Segovia. A menudo, se pasaban los días jugando juntos en el parque o simplemente caminando por la calle. A Alejandra le encantaban los cuentos, y siempre le pedía a Pedro que le contara uno. A Pedro le gustaba Alejandra, así que siempre accedía a contarle un cuento.

Un día, Alejandra le pidió a Pedro que le contara un cuento con moraleja. Pedro pensó un poco y luego comenzó a contar la historia de un rey que quería hacer una gran fiesta, pero no tenía suficiente dinero. El rey pidió prestado dinero a un amigo, pero luego no pudo pagarlo. El amigo le dijo al rey que debía devolver el dinero o de lo contrario tendría que ir a la cárcel. El rey no tenía ni idea de cómo iba a conseguir el dinero, así que le preguntó a su sabio consejero. El consejero le dijo al rey que debía vender su reino y todos sus pertenencias y usar el dinero para pagar su deuda. El rey hizo lo que le dijo el consejero y finalmente pudo pagar su deuda.

La moraleja de este cuento es que es mejor prevenir que lamentar. Pedro le dijo a Alejandra que siempre es mejor prevenir las cosas malas que pueden suceder, porque luego será demasiado tarde para arrepentirse.

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