Mis marionetas reseña clubdellibro encarni prados

MIS MARIONETAS.

Me gustaba dibujarlas así, como marionetas a las que yo manejaba a mi antojo. Con un toque de tristeza porque sabían que la vida era efímera. En este caso Lara era una morena preciosa, con una boca roja muy sensual y unas pecas que le adornaban la nariz y el contorno de los ojos haciéndola parecer atrevida y rebelde.

A Lara la conocí la misma noche en que la dibujé. 

Tenía una melena morena y rizada que le llegaba a la altura de los hombros. Me pidió fuego a las afueras de un pub un martes por la noche, para encenderse un porro. Yo no le di fuego, sino que le tapé la nariz y la boca con cloroformo y la arrastré hasta mi coche que estaba aparcado a escasos metros de allí. No había nadie en la calle, soy un asesino con suerte, aunque a mi favor diré que suelo estudiar las localizaciones antes de llevarme a mi presa.

El pub Orpheus era un local de mala muerte al que solo acudían los viernes y fines de semana un número decente de gente que hacía que se pudiera mantener, de martes a jueves solo iban cuatro borrachos que vivían cerca y no tenían otro sitio mejor a donde dejarse caer. 

El martes que me encontré con Lara fue uno de los que me pasaba por allí por si había carne fresca, mi instinto no me defraudó e hice una buena caza.

Esa chica era la víctima perfecta, estaba algo borracha por el matarratas que servían en el Orpheus y, lo más importante, estaba sola.

La metí en el asiento delantero y le puse el cinturón, si alguien nos veía creería que estaba como una cuba y yo le hacía un favor al llevarla a su casa, nada mas lejos de la realidad.

Lara acabó esa noche en el Polígono Sur, en una nave abandonada que yo utilizaba para hacer lo que más me gustaba, dibujar, ver sufrir y matar. 

La até a la silla que tengo atornillada al suelo de cemento y le tapé la boca con cinta americana. Le sujeté la cabeza al alto respaldo con el velcro que tenía instalado a tal efecto para poder ver su cara mientras la dibujaba. Era la chica más bonita que había tenido en mi poder con diferencia, casi me dio pena lo que le iba a hacer, solo casi, enseguida pensé en todo lo que podía disfrutar con ese cuerpo y me excité al pensarlo.

Pero sigo un ritual y, hasta ahora, me ha funcionado. Un ritual para que no me cojan y poder seguir actuando con total impunidad. No me quedo nada de las víctimas, ni mechones de pelo, ni ropa interior ni ningún fetichismo raro, solamente le hago un retrato. Después las desangro y guardo su roja vitalidad en frascos que me bebo cual elixires de juventud. No soy un vampiro si os lo preguntáis, me gusta mucho su mundo pero se que no es real, pero la sangre de mis víctimas me hace más fuerte, más inteligente y más joven.

Antes de asesinar a mis víctimas las desnudo y observo el terror en sus gestos y en su mirada cuando se despiertan atadas en un lugar tan inhóspito. Cuando acabo el retrato las ato a la camilla que tengo al lado de mis herramientas y ahí es donde las dejo despertarse.

Lara tenía una belleza digna de observar antes de dejarla sin vida. 

Poseí su cuerpo en repetidas ocasiones, nunca me había enganchado tanto a una víctima, mi cuerpo enseguida estaba preparado para otra ronda. Lara era una droga, no podía matarla aún, contra mis normas la dejé vivir otro día más. Y ese fue mi gran error.

Ese martes la dejé en la camilla y la tapé con una vieja manta, no quería que muriera congelada, quería matarla yo con mis propias manos, pero era un cuerpo tan delicioso que le daría veinticuatro horas más.

Me marché a casa pero apenas pude dormir presa de la excitación de mantener a una víctima viva tanto tiempo, pensando en tocar su fina piel de nuevo, pensando en penetrarla una y otra vez, pensando en desangrarla.

 En el trabajo apenas pude concentrarme, la carnicería apenas satisface mis instintos asesinos, no es lo mismo despedazar una vaca que ya está muerta que hacerlo con una pieza viva que está caliente y aterrorizada.

Por la tarde volví a la nave, aparqué en la puerta y entré quitando el candado que pongo para que no se cuele ningún indigente.

Ella seguía en la camilla, cubierta con la manta como la noche anterior pero con los ojos abiertos. Se la veía tranquila, eso me desconcertó un poco, debería reflejar el pánico en la cara al ver que yo volvía, debió saltarme una alarma, pero no lo hizo, su belleza volvió a obnubilarme.

Me acerqué a ella y me clavó un cuchillo de los múltiples que tengo con mis herramientas. Se había liberado de las abrazaderas que la sujetaban a la camilla, imagino que tuvo tiempo más que suficiente para hacerlo durante el día. La herida no fue mortal pero me desestabilizó y caí al suelo. Me quedé unos segundos fascinado con la sangre que brotaba de mi cuello, un tiempo precioso que perdí mientras ella me atacaba de nuevo. Lara tenía puesta la ropa interior, imagino que no quería que la humillara más, todavía mantenía el cuchillo en la mano, me amenazó con matarme si no la dejaba libre. 

No me quedó más opción que dejarla ir, había mirado su dirección en su carné así que volvería a por ella cuando pudiera. 

Tonto de mí no recordaba que había dejado el coche en la puerta. Ella cogió sus cosas y me obligó a abrirle la puerta y darle las llaves del coche.

La policía no tardó ni cinco minutos en llegar. No me dio tiempo a destrozar los dibujos, ni a prenderle fuego la nave. 

Yo que me creía tan listo fue atrapado por una bella chica cuyo nombre era y es Lara. Aquí estoy pagando por el crimen que no cometí con ella y por los anteriores que sí cometí. Estoy envejeciendo a pasos agigantados, lo noto, aquí no me dan sangre para beber.

No duraré mucho en este sitio.

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11 Respuestas a “MIS MARIONETAS.”

  1. Me ha entusiasmado, este tipo de relatos me dejan como al protagonista con «ganas de más sangre» enhorabuena, espero ver una novela pronto será todo un éxito,querida.

  2. Me ha dejado como al protagonista con «más ganas de sangre» deseando de ver publicada una novela enterita,este tipo de relatos engancha 100% gracias, por regalarnos un pedacito de tu talento.

  3. Es buenísimo!!! Buenísimo!! Me ha encantado! Tienes más? ☺️ Que en tan poco tiempo un relato te enganche tanto… Enhorabuena!

  4. Wow!!! Me ha encantado. Desde la primera palabra te engancha manteniendote expectante. Y ese giro final ha sido muy bueno. Deseando leer más relatos tuyos.

  5. Siempre me sorprendes, me ha gustado mucho el relato, continua escribiendo, superandote y nunca dejes de creer en ti.

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