Los millones. Santiago Lorenzo reseña libro Blackie Books

Los millones, de Santiago Lorenzo. Reseña y opinión del libro.

Editorial: Blackie Books 

Género: Humor 

Páginas: 256 

Sinopsis del libro: 

A uno del grapo le toca la Primitiva. No puede cobrar, porque no tiene DNI. En los 90 días de  plazo para intentar recibir el dinero del premio, conocerá a una mujer con la que compartirá un  alto déficit de cariño y una pasión casi infantil por los trenes. Manual de supervivencia, retrato  de la tiranía del dinero y de la búsqueda de identidad, el debut en la narrativa de Santiago  Lorenzo es un clásico de culto de nuestras letras. 

Opinión: 

Tras muchos años luchando en el mundo del cine y las letras, Santiago Lorenzo ha conseguido  un auténtico boom editorial con su novela “Los asquerosos”. Muchas horas escribiendo guiones,  historias, escenas y cuentos han desembocado en una novela llena de reconocimientos, tanto  de crítica como de público, llegando incluso a ser estrenada recientemente su adaptación  teatral. Pero ocho años antes de este éxito, el bueno de Santiago debutaba en el complicado mundillo editorial con una pequeña novela de humor llamada “Los millones”, cuya  rocambolesca historia tiene muchos puntos en común con la anteriormente mencionada, como  ahora veremos. 

Francisco, nuestro protagonista, es un joven rebelde que compromete su juventud por unos  ideales filoterroristas que le hacen verse sumido en la más absoluta soledad y clandestinidad. Su día a día se basa en vivir en un piso sin calefacción, trabajar (siempre solo) en un taller  cosiendo logos falsos en camisetas y acudir cada día a un bar cercano a casa esperando la señal  del gran golpe que le hará hacerse un nombre dentro del grupo terrorista. Cuando, casualidades  de la vida, se entera que es poseedor de un boleto de primitiva premiado con 200 millones,  intenta por todos los medios cobrar el premio, conociendo gracias a esto a una mujer  (curiosamente llamada Primi), segunda pata sobre la que se sustenta la novela. 

La gracia y el éxito sobre el que se construye la novela reside en la descripción, casi a modo de  diario, de la vida de Francisco. Su clandestinidad solo es soportable siguiendo una estricta rutina  diaria. Ser un forajido en el corazón del siempre bullicioso y liberal Madrid de los 80 conlleva una fuerza de voluntad titánica, que no mina en ningún momento el ánimo del personaje. Su  precariedad pecuniaria, lejos de llevarle a la desesperación, le hace disfrutar de algo tan poco  querido como es aquello de “apretarse el cinturón”, disfrutando de los pequeños placeres de la  vida que puede gozar gracias a su obstinación por el ahorro. 

Si habéis leído “Los asquerosos” todas estas cábalas económicas, esta clandestinidad forzada,  este personaje más cercano a un pelele que a una persona normal (si es que realmente existen  las personas normales) y estas rutinas cumplidas a rajatabla para no caer en una espiral de locura nos hace acordarnos mucho de Manuel, protagonista de dicha obra. Y si bien es cierto que “Los  asquerosos” se presenta como una novela más madura, es importante valorar “Los millones” sabiendo que estamos ante una ópera prima. Las dos novelas comparten también ese lenguaje  rimbombante, sello personal del autor, que salpica siempre su texto con expresiones y  palabrejas fuera del circuito normal de nuestras conversaciones.

Con “Los millones” escribe Santiago Lorenzo una oda a la soledad y la miseria, un homenaje a la  precariedad y la necedad del ser humano. Francisco y Primi son dos botarates con más defectos  que virtudes, pero que, gracias a la maestría del autor, terminaremos queriéndoles más que al  primo rarito que siempre hay en cualquier gran familia. Pero no caigamos en la demagogia de  pensar que al ser una novela humorística estamos ante una novela menor, ligera y banal.  Santiago demuestra que se puede conseguir divertir al lector sin por ello perder un ápice de  calidad estilística. Y este texto es prueba fehaciente de ello. Al fin y al cabo, siempre dicen  aquello de que “cuesta más hacer reír que hacer llorar”. ¡Qué gran verdad! Libros como estos,  en época de pandemias, contagios, oleadas y crisis, deberían ser recetados por el personal  sanitario. A más de uno le mejoraría la vida o, en el peor de los casos, le proporcionaría unas cuantas horas de felicidad. 

Puntuación: 8/10 

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